Queridas hermanas, con mucho cariño las saludo en el glorioso nombre de nuestro Señor Jesucristo. He aquí, estoy de nuevo con ustedes, deseando que lapaz de nuestro Dios esté reinando en sus corazones, en sus mentes y entodo su ser, en medio de sus afliccio-nes, pruebas, luchas, necesidades, etc. ¡Eso es lo importante! Quetengamos lapaz que sólo nuestro Señor puede dar, enmedio de todo. Ya tenía como 8 meses que no había podido contribuir en el trabajo de “Maranatha”. Mi mente ha estado tan ocupada con luchas internas consigo misma que no ha tenido lacapacidad de ocuparse ni concentrarse en nada más. ¡Ah, ya tenía tantas ganas de saludarlas de nuevo, que ansiaba llegara el momento! He sabido que a algunas de ustedes les ha ayudado y agradado lo que mi Dios me ha inspirado aescribirles, pues me alegra y la gloria sea para Él solamente. Él es quien nos llena de bendiciones por su buena voluntad, quien nos ha dado los talentos, quien tiene misericordia de nosotros, quien nos inspira a seguir adelante, quien sufrió por darnos la salvaciónde nuestras almas. Mi oración y deseo siempre estarán por ustedes delante del Señor y por sus seres queridos, especialmente por sus hijos. Que Dios nos dé de Susabiduría y de Su espíritu siempre para poder guiar a nuestros hijos en el camino del Señor y para poder ayudarlos en todo. Que la paz de nuestroSeñor Jesucristo sea con todasustedes. Amén. Las amamos en elSeñor
Por: Hna. Yolanda Villa de Arreola, Madera CA, 5 DE JULIO 2005
Recent Comments